Instrucciones y artículos sobre salud.

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27 de enero de 2026
La caries, también conocida como deterioro dental, es la llamada “cavidad” que vamos al dentista a tratar. Es importante entender que la caries se clasifica como una enfermedad infecciosa, y de hecho es una de las enfermedades infecciosas más comunes, si no la más común, en el mundo. Millones y millones de bacterias diferentes viven en la boca. Algunas de ellas son completamente inofensivas e incluso necesarias. Otras, sin embargo, son específicamente dañinas para los dientes. Estas bacterias, junto con otros materiales extracelulares, forman una biopelícula en la superficie del diente. Probablemente conozcas esa sensación cuando no te cepillas los dientes por un tiempo y las superficies se sienten recubiertas y sucias. Ese recubrimiento es la biopelícula, o placa, de la que estoy hablando. Las bacterias en la superficie del diente usan como alimento los carbohidratos de los alimentos, especialmente los azúcares. Su metabolismo produce subproductos ácidos. En otras palabras, cuando las bacterias obtienen azúcares de los alimentos que comemos, producen ácidos al mismo tiempo. Esto es lo que comúnmente se llama un “ataque ácido”. Estos subproductos ácidos disuelven minerales del esmalte dental, y si los ataques ácidos continúan durante suficiente tiempo, se puede formar una cavidad propiamente dicha en el esmalte. Esta cavidad puede avanzar hacia la dentina e incluso alcanzar la pulpa (el nervio y los vasos sanguíneos del diente). En resumen, así es como se forma la caries—o cavidad—en un diente. En el próximo artículo del blog, repasaremos cómo podemos prevenir la formación de caries.